de olvidos y novedades.
El paso de las edades
a algunos hombres les daña,
a otros tantos les engaña
y a unos pocos aterriza.
Crecer nunca tiene prisa
ni paciencia, sólo es.
Crecer es siempre un después
que llegó como la brisa.
Se me ha dado el crecimiento
como el agua a los vapores.
Mis años se hacen rumores
encarnados al momento.
El tiempo es un esperpento
cuando se le piensa mal;
el tiempo al tiempo es igual
y es distinto de lo ajeno.
Cuando se le piensa bueno
hace al crecer natural.
No he vivido hasta ser viejo
ni sé si habré de vivir
hasta serlo, hasta sufrir
buscando en aquel espejo
lo que hoy miro en el reflejo.
Sólo espero que el pensar
(eso que hacen cielo y mar)
me ayude a reconocer
que en el espejo ese ser
es todo mi caminar.
No le temo a la vejez,
sólo le temo al olvido
de todo lo que he vivido,
a que se olviden mis pies
de sus pasos, al soez
rechazo de mi presente.
Le temo al ojo que miente
y no ve pasar el tiempo.
Quiero que el alma a mi cuerpo
le revele lo existente.
Glauco
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