al tímido saludo, al fiel abrazo,
al mágico recuerdo en el ocaso
que canta para mí y mi testaferro.
Yo hablo de amor porque al amor encuentro
en un reloj que pasa y no me lleva,
en una breve gota donde abreva
la paz, la conjunción, la voz y el centro.
Yo hablo de amor porque al amor le ofrezco
las armas, las canciones, los temores,
las vistas, los recuerdos, los errores,
las aves, el silbido, el aire fresco,
las letras, las pestañas y el fulgor…
Yo hablo porque tan sólo hablo de amor.
Glauco