Presentación

Presentación

sábado, 26 de septiembre de 2026

Insensibilidad

Mirar la congestión de los vapores.
Soplar la liviandad de viejos besos. 
Bordar la desazón de los decesos.
Vibrar los sentimientos detractores. 

La mínima pasión nos aprovecha
para pararse en medio de la plaza
y ver lo que la excita y la desplaza:
la vida, su ignición, la rauda brecha. 

De no saber estamos poseídos.
No sabemos besar y no queremos
saber si en él está lo que tenemos

No sabemos sentir y los olvidos
nos llagan, nos hacen opositores
de ver la congestión de los vapores…

Glauco

viernes, 25 de septiembre de 2026

Dejando

Dejo un beso olvidado en una esquina.
Pasa por él si sientes que te falta
tu trama paralela que hoy me asalta
y guárdalo, pues nunca se termina. 

Dejo mi dedo en una fina huella
que llevas anidada allí en tu cuello,
a veces entreteje tu cabello
y a veces a tus vellos atropella. 

Así, por todos lados, voy dejando
un algo para ti que sea muy mío.
Dejo mi amor en un lote baldío 

y no sé si algún día estarás llegando.
Llevo mi corazón en un espejo
donde se puede ver lo que te dejo. 

Glauco

jueves, 24 de septiembre de 2026

La voz de la ternura

Cambia la voz cuando oye la ternura,
se vuelve distensión de terciopelo. 
Al pozo del amor levanta el vuelo
como quien bebe el agua que lo cura. 

La tierna voz musita las cuestiones
que el viento le profiere al arrayán.
No sabe los sonidos, dónde van,
ni su partida en las respiraciones. 

Palpita un infantil deseo futuro:
poder ver las banquetas y a la gente
que en ellas pasa y sentir el latente

susurro de que existe el amor puro.
Para escuchar se necesitan dos:
potencia de ternura y una voz. 

Glauco

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Un viento que provoca

Ha pasado el verano por el viento.
Lo dejó simulando ser hervor.
Pero pronto el otoño hizo el honor
de silbar su frescura y su alimento. 

La hojarasca le danza con fervor
y se vuelve caricia de su aliento.
La caldera del cielo es un invento
que no irradia calor sino color. 

Con el paso del viento será invierno,
pero, mientras, octubre lo detiene
y en ciclones rojizos se va y viene. 

El silbido otoñal se siente eterno
en los ojos, las manos y la boca:
un viento que a palparnos nos provoca. 

Glauco