y el susurro me ha dado consistencia.
Sigo siendo en la suerte y en la esencia
y someto a la ce de lo consciente.
No se libra la zeta de silbido,
del somnífero acento del ceceo.
Sueno siempre al suspiro de Odiseo
que acontece en el hoy de lo sabido.
El sabio sabe a su sabiduría
y el necio sabe a sabio y explosivo.
En su silencio, en su saber, revivo
y expiro contra su boca vacía.
Al inicio del siglo, en el pasado
en medio, fin de ayeres. He paseado.
Glauco