Presentación

Presentación

viernes, 21 de agosto de 2026

Nocturno del momento

Un momento.
Un momento tras otro hasta el recuerdo
de la pálida boca 
caminante
que el recuerdo imagina como roja.
Cada instante,
cada nueva vez que siento
tu vivir, vivo y siento que te muerdo.

Tú te fuiste y ya nunca pude verte.
Ya no puedo. No importa
que lo intente,
pero la vida es corta
y no quiero pasar la vida inerte
sin poder en mis labios retenerte,
aunque sea entre los labios de mi mente.  

Yo me he ido
y aun ido me hallo vivo.
Me hallo vivo aferrado al movimiento
de tu boca
que yo recuerdo roja
y que, pálida, es rama de olivo
entre aquello que afirmo haber vivido
y el recuerdo venido del momento. 

Glauco

jueves, 20 de agosto de 2026

El principio del sexo

Una noche estrellada los destellos
posaron su punzón sobre la piedra.
Volviéronse película de hiedra;
la trama de millones de cabellos. 

Allí la sombra dibujó siluetas
y las siluetas provocaron estro, 
y no hubo Ave María ni Padre Nuestro
que mitigara, en la moral, las grietas. 

Redescubierta la piedad sexual
que siendo noche se volvió deseo 
y en el deseo volvióse todas horas,

tuvo su nacimiento el natural
flujo donde quisimos ser paseo
de la germinación de las esporas. 

Glauco

miércoles, 19 de agosto de 2026

Voz. Poeta.

Una noche, una letra, una mañana,
el ritmo de la lengua trazó el canto
del hilo zurcidor de amor y llanto
sacando de las sílabas campana. 

Se fragua, desde entonces, cada ruido
como un murmullo breve y cadencioso
de acento y pronunciar se vuelve hermoso,
descubre los latidos del sonido.

Los corazones llaman y responde
cada silencio y llora y no se calla
nunca la vida; la pasión estalla…

La voz ya no se muere ni se esconde.
La voz del mundo no es analfabeta.
Mañana. Letra. Noche. Voz. Poeta.

Glauco

martes, 18 de agosto de 2026

El murciélago

En un tiempo lejano, ya bastante,
en un concilio eterno, voladores,
de la mano de dios merecedores,
recibieron el vuelo colorante. 

Arroceros, pericos y quetzales…
de sus plumas hicieron presunción.
El murciélago obtuvo la omisión 
del plumaje, asustando a los mortales. 

Piadoso, el dios dador a cada uno
le urgió una pluma para el desvalido 
y así, multicolor, el presumido

se declaró más bello que ninguno. 
Dios hizo de sus plumas llagas graves
y lo alejó del vuelo de las aves. 

Glauco