Es conocer el error,
la fe, el perdón y el amor,
y un bien que nunca se va.
Es la magia de sanar
la herida con el dolor.
Es un eterno temor
a no saber cómo amar.
Es un pedazo de vida
que dura menos que Dios
pero ama más. Es la voz
que llama y da la comida
al cuerpo, al alma y al verso.
¡La madre es el universo!
Glauco