He dado con el don de la creación
desde la condición de la dolencia.
He dado natalicio a la presencia
de la digitación del corazón.
Un mar de amor meciéndose en mis yemas
me ampara y me permite enarbolarme
de la manufactura de quedarme
en cada amanecer de mis poemas.
La música tambien me permanece,
me emana de los místicos amores
que tocan y acarician los clamores
sensibles… y sensible me enternece.
Soy uno más de tantos artesanos
que son sólo caricias de sus manos.
Glauco