y leerlo tampoco sé,
¿Quién podrá decir con fe
que de verdad soy un hombre?
¿Habrá una vez que me asombre
con el nombre de alguien más?
Vivo una vida incapaz
de asentar sobre la roca
la palabra que me toca,
no puedo vivir en paz.
Parece que en estos días
no hay quien sufra este atropello,
pero el acceso a lo bello
no se halla en las melodías
de voces y analogías,
sino en eso que perdura
en la palabra futura.
No sé si soy del mañana
ni si tengo un alma humana
que se encuentra en la lectura.
Glauco