Presentación

Presentación

jueves, 8 de octubre de 2026

En tu silencio

En tu silencio me quedé callado. 
En tu silencio me agoté del ruido.
En tu silencio conocí el sonido.
En tu silencio me sentí atrapado.  

No puedo descifrar lo silenciado.
No puedo hacer que suene lo perdido.
No puedo amanecer sobre tu oído. 
No puedo germinar lo pronunciado. 

No puedo, en tu silencio, hacer vibrato.
En tu silencio no rezo tu credo. 
No puedo no callar. No. ¡No! ¡No puedo!

Y sigo en tu silencio siendo ingrato:
buscando, para ti, cantar el rezo
de un silbido escapándose de un beso. 

Glauco

miércoles, 7 de octubre de 2026

La rueda

No hemos sabido ver tras de la rueda,
la imprenta, la avioneta, el artificio…
un dedo que amerite el sacrificio 
de ser labor y con la acción no pueda. 

No somos una torre de babel
ni somos puerta de los condenados.
Somos la torre de los pronunciados
misterios inconexos de Emmanuel. 

Las máquinas marchitan el ingenio
si se piensa el ingenio como inerte.
La máquina en ingenio se convierte

si es una devoción para el milenio. 
Y si pensamos en lo que nos queda:
la inteligencia artificial; la rueda. 

Glauco

martes, 6 de octubre de 2026

El corazones

Un corazón que se hace corazones
cuando se sabe sin el sufrimiento
no es corazón, tan sólo es el invento
de una emoción armada en sinrazones. 

No es corazón quien en la noche fría
se cubre y piensa que es su fortaleza
la fuente del calor; es la simpleza
de aquel que cree que vale en él el día. 

El corazón se sabe en igualdad
del otro corazón y así transita
por lo que quiere, puede y necesita. 

El corazón ignora la verdad,
mas sólo crece si es entre los otros,
volviéndose de un uno en un nosotros. 

Glauco

lunes, 5 de octubre de 2026

Quietos

Con el sonido vacío 
andando por todos lados,
somos la roca del río 
que nunca juega a los dados. 
En el oído baldío 
pasan sordos los recados
y no temblamos de frío
ni nos vemos olvidados. 

Podemos estar quietos.
Aunque lluevan las luces
y estemos incompletos
de ciencias y de cruces.

Podemos estar quietos.
Aunque todo se mueva
y estemos en aprietos
en esta vida nueva. 

Envueltos por el sonido. 
Sin la diestra y sin la izquierda,
somos un motor dormido
que no anda pa’ que no pierda. 
En lo yermo del oído 
vamos siguiendo la cuerda
del gélido y escondido
motor que no nos recuerda. 

Glauco