Los besos de despedida
dejan algo de pasión
para mitigar la herida
que queda tras la partida
a una nueva expedición.
Los besos de despedida
dejan algo de ternura
para soportar la vida
que queda algo destruida
sin el otro y su dulzura.
Los besos de despedida
dejan algo de esperanza
para aminorar la huida
necesaria que nos cuida
con su lejana alabanza.
Los besos de despedida
dejan alguna promesa
de volver tras de la ida
que dejó el alma perdida
y volverla a la belleza.
Glauco