Presentación

Presentación

sábado, 23 de mayo de 2026

La pasarela

La pasarela de puertas
sube y baja nuevos pasos
y con ellos va a los trazos
en la vista, unas alertas
de que no habrá vías desiertas. 
Todos van a algún lugar.
Nadie se quiere quedar.
Muchos se quedan por fuerza,
otros no, mas la perversa 
pasarela hace pasar. 

Todo queda y todo pasa.
Esa es la disposición:
la eterna repetición.
Venimos de nuestra casa,
compartimos nuestra hogaza,
la hiel, la falta de escuela,
el sonido y la quiniela
entre lo malo y lo bueno:
la naranja pasarela. 

Glauco

viernes, 22 de mayo de 2026

He sido

He sido tantas cosas menos hombre. 
He sido una visión en el espejo,
una voz que se obliga a dar un nombre,
un niño condenado a ser un viejo. 

He sido del pasado el heredero.
He sido una memoria para alguno,
un trozo de miseria, un derrotero,
un huérfano negado al desayuno. 

He sido una presencia entre lo oscuro.
He sido risa en la caricatura,
una desesperanza sin futuro,
un cuerpo-cicatriz y calentura. 

He sido el juego de la carcajada.
He sido una ilusión para la amante,
traición, desilusión, encrucijada,
un solitario en un mundo distante. 

He sido cura y he sido el enfermo.
He sido habilidad, también renombre,
tabula rasa, sentimiento yermo. 
He sido tantas cosas menos hombre

Glauco



jueves, 21 de mayo de 2026

Mitades

La mitad de tu boca me sonríe 
cuando apenas volteas para mirarme. 
¿Con tu media sonrisa habrás de amarme
o querrás que con sólo amar confíe? 

La mitad de tu boca se acompleta
con tu tierna mirada a la mitad.
¿Dos mitades nos dan una verdad
o nos basta una imagen incompleta? 

No hay amor que no pueda dividirse.
No hay amor que no pueda conocerse. 
El amor en muy poco puede verse

y en muy poco vivir, ya, sin morirse. 
El amor es visión de realidades,
frágil caleidoscopio de mitades. 

Glauco

miércoles, 20 de mayo de 2026

Siempre está dormido

Siempre está dormido el cielo.
Exhala la luz del sol
e inhala el soplo de alcohol
que se desprenden del suelo. 

Siempre está dormido el viejo.
Tirita sus muchos años
y descansa de los daños
que le demostró el espejo. 

Siempre está dormido el beso.
Seseando pasa la noche
y lo aprisiona el reproche
de la pasión sin exceso. 

Siempre está dormido el mal.
Sueña con un viejo amor
y confunde en el sopor
a sí y a lo natural. 

Así, todo lo vivido
serpentea con la añoranza 
de vivir con esperanza.
Todo siempre está dormido.

Glauco