Presentación

Presentación

miércoles, 28 de octubre de 2026

Día de San Judas

Allá por el metro Hidalgo 
se hallaba la muerte anciana. 
Se escuchaba una campana
como diciéndole algo.
—¡Ay, yo que casi ni salgo
—se dijo a sí la huesuda—
—ora me piden ayuda,
como pidiendo de prisa,
que coopere pa’ la misa
de un wey llamado San Judas. 

—Las misas bían de ser mías—
—repetía la calavera
mientras a esa pordiosera
muchedumbre respondía 
con el final de sus días. 
Limpia quedó la explanada
de ese templo. Una empanada,
también quizá una tlayuda
se zambutió la huesuda
después de esa ardua jornada. 

Glauco

martes, 27 de octubre de 2026

Lloro

Camino como ignorando;
si siento que los ignoro
no me derrumbo ni lloro
y puedo seguir andando. 

Mejor miro hacia los puentes,
banquetas y coladeras,
persiguiendo las maneras
de no mirar a las gentes. 

Pero si, acaso, las miro,
me deslumbro en su belleza
y me encuentro en la sorpresa
de llorar con un suspiro. 

Es que duele la mirada
que nos mira de regreso,
la hundida en dolor espeso:
nuestra imagen proyectada. 

No miro hacia los demás 
y así no me miran ellos. 
Me esconden tras sus cabellos,
los escondo tras mi faz. 

Y es por eso que camino:
por mis lágrimas de oro
y mi falta de destino
sabe que lo sé. Yo lloro. 

Glauco

lunes, 26 de octubre de 2026

La escoba

Allí olvidada al pie de la escalera,
sin nadie que la ocupe y que la mire. 
Allí sin provocar que alguien se inspire
no sabe lo que es alguien que la quiera. 

¿Tendrá en sí misma algún significado?
¿Será sólo una mano allí extendida? 
¿Sabra algo de lo dura que es la vida
por todos los lugares que ha limpiado? 

A veces responder me gustaría 
pero no soy su tipo de herramienta.
La invento al tiempo que ella me reinventa. 

Y pienso si algún día llegará el día 
en que alguien mire más en esta alcoba
sabiendo la importancia de la escoba. 

Glauco

domingo, 25 de octubre de 2026

Sirimiri

Película de petalos de nube
me envuelve de humedad, de tacto y frío.
El llanto de este cielo es llanto mío,
que baja pero al darme también sube. 

Abona en las aceras y avenidas
el brillo de la luz de los faroles.
Ventanas redonditas de mil soles
deleitan el paisaje en sus caídas. 

Neblina de cristal ante los ojos.
Insumo del añil y la burbuja
grácil del corazón que nos estruja.

Volumen diamantino en los rastrojos
de lluvia, sensaciones nos infunden,
mientras gotas y viento se confunden. 

Glauco