Presentación

Presentación

jueves, 12 de febrero de 2026

Tal vez la incertidumbre

Tal vez la incertidumbre es el comienzo
de todo sentimiento que nos viene
del premio de morir, del brote intenso
de no saber y ser muerte perenne. 

Tal vez tras un error del sacerdote
al darnos nombre, somos uno mismo:
un vate, un docto astrónomo, un quijote;
un emisario errante del cinismo. 

Tal vez hubo algo más en la escritura
de todas las canciones del conjuro,
que toda la pasión en sí perdura
y todo ser en sí es, en sí, inseguro.

Tal vez hay algo más en la certeza,
tal vez un ágil ojo, juez de aquello
que, tal vez, muere atado a la sorpresa.
Tal vez la incertidumbre es algo bello. 

Glauco

miércoles, 11 de febrero de 2026

Cada vez que te recuerdo

Cada vez que te recuerdo 
la boca me sabe a menta. 
Eres momento que muerdo 
y que el olvido no cuenta. 

Con la menta eternamente,
ando un imposible cuento. 
No soy un hombre durmiente,
soy buscador de tu aliento. 

Y tú me hablas. 
Y tú me dices. 
Y tú me lloras. 
Y tú me quieres. 
Y tú me abrazas. 
Y tú me vistes. 
Y tú me añoras.
Y tú me mueres. 

Te contengo cada vez
que es como todas las veces:
vienes, me hablas y me ves 
y yo espero que me beses. 

No soy el mismo que intenta
encontrarse, yo me pierdo
en las sílabas de menta
cada vez que te recuerdo.  

Glauco

martes, 10 de febrero de 2026

Somnoliento

Los párpados, del sueño, enamorados
se abrazan al ingrávido revés
de arriba que es abajo; son los pies
que van hacia el saber de los cansados. 

Al paso de las páginas se aferran:
los libros, los instantes, las visiones.
Se aferran desde el antes a prisiones
robadas que de sueño no se cierran. 

Nos matan tantas horas sin el grave
momento del descanso. Nos lacera
la angustia, y el saber, de tal manera

Que nada se nos muestra como suave. 
Se siente todo y uno en el sopor
del sueño que se abraza en el amor. 

Glauco

lunes, 9 de febrero de 2026

Lo que llamamos frío

Todas las fibras del frío 
afilan contra la mano
la fuerza de lo silvano,
de lo que no está vacío,
de lo que mata al estío.
Se arrullan contra lo nuestro:
lo divino y lo siniestro. 
Nosotros, aliento y brasa,
sentimos que nos traspasa
como nos traspasa el estro. 

Arrasador el calor:
baja y sube, sube y baja,
de sensación nos alhaja,
convierte al agua en vapor
y la quietud en temblor. 
Se oculta por el rocío 
y por el brillo del río.
Se exhibe en la distinción,
la sensible sensación 
de lo que llamamos frío. 

Glauco