Presentación

Presentación

domingo, 23 de agosto de 2026

Algo

Tú tienes algo más, no sé, no hay nada.
No logro descubrir qué es lo que tienes,
que me tienes asido de tus sienes,
tus piernas, tu cintura y tu mirada. 

Tú tienes algo, poco, no sé qué.
No logro distinguir qué es lo que veo,
que pones sobre mí tu parpadeo
y siento que todo el amor me ve. 

Tus pasos, tus zapatos, tus tatuajes,
tus labios, tus abrazos, tus facetas…
tu abdomen de libélulas inquietas…

Tu fe y pasión por los aprendizajes,
tu voz y afirmación de que yo valgo…
No sé. Tú tienes todo. Tienes algo. 

Glauco

sábado, 22 de agosto de 2026

Nocturno obstinado

La luna de tus ojos se consume 
en rápidos disparos 
de piel,
de coqueteo,
de mítico perfume;
la luna de tus ojos es deseo
de ver los días más claros,
más pecador y fiel. 

Fantástico el cristal donde imagino
que tras la enfermedad 
del corazón 
que sufro desde el día que tus palabras 
me atravesaron; eran tuyas.
No. Por favor, no huyas.
Mis mágicas tristezas son macabras
pero soy confusión 
del azar y el destino;
de algún modo me gustas de verdad. 

Espero que al dormir
se calle para mí lo que me inquieta:
poder aquí vivir 
sin ser sólo por ti cierto poeta. 

Glauco

viernes, 21 de agosto de 2026

Nocturno del momento

Un momento.
Un momento tras otro hasta el recuerdo
de la pálida boca 
caminante
que el recuerdo imagina como roja.
Cada instante,
cada nueva vez que siento
tu vivir, vivo y siento que te muerdo.

Tú te fuiste y ya nunca pude verte.
Ya no puedo. No importa
que lo intente,
pero la vida es corta
y no quiero pasar la vida inerte
sin poder en mis labios retenerte,
aunque sea entre los labios de mi mente.  

Yo me he ido
y aun ido me hallo vivo.
Me hallo vivo aferrado al movimiento
de tu boca
que yo recuerdo roja
y que, pálida, es rama de olivo
entre aquello que afirmo haber vivido
y el recuerdo venido del momento. 

Glauco

jueves, 20 de agosto de 2026

El principio del sexo

Una noche estrellada los destellos
posaron su punzón sobre la piedra.
Volviéronse película de hiedra;
la trama de millones de cabellos. 

Allí la sombra dibujó siluetas
y las siluetas provocaron estro, 
y no hubo Ave María ni Padre Nuestro
que mitigara, en la moral, las grietas. 

Redescubierta la piedad sexual
que siendo noche se volvió deseo 
y en el deseo volvióse todas horas,

tuvo su nacimiento el natural
flujo donde quisimos ser paseo
de la germinación de las esporas. 

Glauco