la noche, brevemente, se despierta;
son la vigilia de la gente muerta
dándole de comer al cementerio.
Hacen de la experiencia un monasterio
y la pestaña es oración abierta
rogándole al Señor estar alerta.
Hay en las madrugadas un misterio.
Las luces de lo ajeno se hacen propias.
Las ruedas nos recuerdan lo constante
(aquello dividido en el instante).
Las madrugadas, copias de las copias,
son un crisol de sueño, paz y mente,
son un misterio eterno brevemente.
Glauco