Presentación

Presentación

viernes, 18 de septiembre de 2026

Lo monstruoso

La brisa se convierte en flor de lodo

si el viento no la vuelve de sí mismo.

La flor de lodo yace en ese abismo

donde todo lo muerto mata a todo. 


El lodo petrifica a las gotitas 

y, grave, las revuelca contra el suelo;

infierno de desear volver al cielo,

de hojar y deshojar las margaritas. 


Así, las gotas son monstruos de barro,

estalactitas contra el cielo muerto,

un corazón con el dolor abierto,


un alma desgarrándose al desgarro. 

Libera el monstruo la gota de brisa

que tal vez vuelva a ser una sonrisa. 


Glauco

jueves, 17 de septiembre de 2026

Anoche soñé con él

Anoche soñé con él.
¡Cómo soñarlo si cada
vez estoy más lastimada
y a mí misma soy infiel!

Quisiera poder odiar.
Poder odiarlo quisiera. 
Pero no sé otra manera
de verlo que no sea amar. 

Y me pregunto si acaso
él igual sueña conmigo. 
¡Qué desgraciado castigo

anhelar tanto el abrazo!
Amor: desdicha y derroche
que soñé con él anoche. 

Glauco

miércoles, 16 de septiembre de 2026

La repetición

La lluvia me urge a verla. Me toca la ventana. 
Me urge con impaciencia. No puedo detenerla.
Desde la más intensa, hasta la más temprana,
la lluvia me despierta, la lluvia me urge a verla. 

Se escuchan los destellos sonoros de los puntos 
acuíferos de arriba pegando contra el suelo:
una marcha de aplausos mojando los asuntos
del hombre y las hormigas, de la danza y el cielo. 

Se siente el más terrestre temblor en los oídos,
como un flujo de sangre pegado al corazón;
tormenta de misterios y tic-tac de latidos. 

El vidrio y mi mirada derraman la canción 
de aquella lluvia urgente gritando sus sonidos.
Me callo al escucharla con su repetición. 

Glauco

martes, 15 de septiembre de 2026

La pena y los nogales

Abrazando la pena y los nogales
desbórdase la miel-melancolía.
No sé, pero el brebaje que surgía 
le daba a nuestros pies huellas iguales. 

Andamos siendo miles de animales,
depende qué animal requiera el día:
podemos ser un oso en agonía
o un colibrí aleteando sus finales. 

Perdimos dos segundos contemplando
la miel y melancólicos volvimos
a ser todo el bestiario siendo mimos 

de un viento al que nos vamos abrazando.
En ese sitio el corazón se llena
del bien de los nogales y la pena. 

Glauco