enconadas en la herida,
líneas de erosión, son grietas
talladas de una mordida,
son ese recordatorio
de que todo es ilusorio.
¿En dónde amaremos más
que donde somos heridos?
Las cicatrices jamás
se marchan, dejan aullidos
de los susurros de amor:
pedacitos de dolor.
No sabemos ser felices
pero sabemos vivir
entre las desdichas grises
del amor que hace sufrir.
Los besos son la erosión
de la feliz ilusión.
Amarnos es deshacernos
de la calma del hogar,
es entregarnos, tenernos
en la sangre, en el llorar,
en la cimbra de los huesos,
en la herida de los besos.
Glauco