cuando no siento vientos en mis velas.
Me pinto el sonreír con acuarelas
y así te muestro todo lo que ves.
Te abrazo en el contexto imaginario
donde no puedes irte ni dejarme.
Cuando es ineludible lastimarme
se muda mi mirada en un bestiario.
Ya vuelto un animal (en mal sentido)
no sé quién puedo ser y tú tampoco.
Te queda enloquecer y a mí ser loco.
Pero no todo aquí se halla perdido.
A veces cuando andamos la cornisa
la rigidez se muda en la sonrisa.
Glauco