Jamás he visto andar a Juan Preciado.
Ni tuve juicio alguno sobre Othelo.
Ni hablé de la pasión de Sganarelo.
Aquello solamente lo he escuchado.
He oído a Marx hablar y no le entiendo;
Huizinga, Nietzsche, Freud, Racine, Platón,
Tolkien, Borges, Smith y Ruiz Zafón…
Pero de vez en vez los sigo oyendo.
No sé si algo de aquello ha sido mío,
pero sí sé que de eso algo me grita;
las voces son un otro que me habita
y luego se me va sin dar vacío.
Me encanta la lectura y ese abismo
donde oigo que soy y no soy yo mismo.
Glauco