me di cuenta de repente
de que entre toda esa gente
llenábamos un velorio.
Rezar es obligatorio
igual que obliga morir.
Rezamos al ver partir
el metro y cuando llegó
el nuevo todo calló
y empezamos a subir.
Murieron tantos usuarios
antes en ese convoy.
Muchos más morirán hoy
y habrá funerales varios.
También hay velorios diarios
en esta ciudad pequeña
donde todo se desdeña.
No importa dónde han estado
los otros. Ya estoy parado
fuera del metro Tasqueña.
Glauco