con una escarcha seca de las hojas
que una vez fueron verdes y hoy son rojas,
con una orquídea que no da retoño.
Ya no alimentaré el soñar contigo.
Me habré de cercenar de tu presencia.
Si acaso, envolveréme de tu esencia,
mas no por bendición, más por castigo.
Voy andando con algo de tristeza,
con una escarcha seca en las mejillas
que a la sonrisa hicieron maravillas.
Ya no alimentaré de mi cabeza
el sueño de apodarte toda mía…
Ya no seré el otoño que caía.
Glauco