Presentación

Presentación

viernes, 3 de abril de 2026

Miel para el pecado

Del árbol de la ciencia brotó el fruto
saborizante eterno del tropiezo.  
No hay nadie que no sepa y esté ileso
de muerte, de perdón y de tributo. 

Es imposible no desear saber,
por eso es que el tropiezo es necesario. 
En Eva aquel genoma milenario
surgió para el dolor desde el placer. 

Todo nos duele, todo, todo es don:
la entrega, la pasión, el sacrificio;
el gozo, los milagros, el oficio

de ser, de padecer la redención 
desde la cruz. El fruto que ha brotado
es nuevo y sabe a miel para el pecado. 

Glauco

jueves, 2 de abril de 2026

Lo justo

Andando por la vida en las pasiones
del vino, de la dádiva, del ruego,
los pasos se encaminan hacia el luego,
dejando en el ayer los corazones. 

Andando el devenir de las razones,
del sol, de lo pirético, del riego,
los pasos se detienen en el fuego
que da a nuestras pestañas sus visiones. 

Andando en el sendero del perdido
los pasos son manchones en la arena.
Andando en las excusas de la pena

los pasos manipulan el olvido. 
Por eso, y más que nada, para andar,
es justo que aprendamos del amar. 

Glauco

miércoles, 1 de abril de 2026

Apodo

Desde el principio todo es lo que es.
La gota es gota y la bondad bondad.
Lo real es propio de la realidad
y todo es como es, no lo que ves. 

Los pasos son los pasos, no los pies. 
La vida es velación de la verdad. 
Desde el principio de la identidad
se entiende el uno que también es tres. 

Allí en ese misterio está la clave
del nombre identitario que no es nombre,
del que convierte en otro a cada hombre. 

La identidad es una letra grave
que nace y crece y muere y cambia el modo
de ser en lo mutante del apodo. 

Glauco

martes, 31 de marzo de 2026

Balompié

En la mágica oncena duplicada
se revive la historia sempiterna:
uno y otro, oponentes, lucha eterna;
en la esfera: la vida concentrada. 

Nueve falso, difícil delantero. 
Medio campo, dominio del artista.
Defensa majestuosa que resista
los dardos que asesinan al portero. 

El galope le da sabor a gloria
al juego como si fuera la vida.
Es mil veces mejor vida fingida

en esas sensaciones de victoria,
mas la derrota siempre nos regresa
el juego verdadero a la cabeza. 

Glauco