entrar por mi ventana
y nunca lo he mirado
de frente en la mañana.
Tal vez sea más seguro
mirarlo en el reflejo
de sombras y colores
sobre este cuarto viejo.
O tal vez sólo sea
la manera más leve
de verlo sin ceguera
por un instante breve.
Y aunque han sido mil veces
de ver esa lumbrera,
cada vez que aparece
parece la primera.
Glauco