con esa vez me amarraría al veneno
de querer más y más sentir el trueno
que alhaja cuello, manos y cadera.
Si alguna vez te viera vuelta fiera,
con esa vez me cubriría del cieno
furtivo, excitación de lo sereno,
disfraz de observador de tu arrechera.
Ansío que venga el beso y sea contrato
del estro, de las ganas, de lo incierto.
¡Qué beses a mi beso de inexperto!
Que trace con mis labios el retrato
de todo lo que escondes en tu boca:
el beso que a besarte me provoca.
Glauco