y absurdo palpitar de la penumbra.
Baila y le pone un poco de veneno
a la bella ilusión que nos deslumbra.
De tanta luz no vemos ya más nada.
A no ver más la gente se acostumbra.
La rama a la ilusión encadenada
devuelve la inquietud a lo sereno.
Se ve lo que se ve, lo otro es ajeno,
y lo real es fe desestimada.
Glauco