y ya no mirar tu sombra
cuando camino y me pierdo
y tu brújula me nombra.
Quiero arrancarte de mí
y olvidarme que te vi.
Sólo podría hacerte daño
porque no debo quererte.
Quisiera ser un extraño
que en ninguno se convierte
y no saberte jamás…
¡No sufrirte nunca más!
Amarte no es un placer,
ni una paz ni una ganancia.
Amarte es palidecer
ante una ausente abundancia.
Estar de ti enamorado
me sentencia a estar callado.
Maldito sea este poema
rompiendo mi corazón.
Decir tu nombre me quema
y me sana: perdición;
en morirme me derramo
mientras callo que te amo.
Glauco