no encontramos un mundo en la certeza;
no podemos sentir mil corazones;
no aguantamos la mística sorpresa;
no sentimos arropo de los dones;
no queremos la vida siendo presa.
Tenemos las semillas del dolor
creciendo sin las aguas del amor.
Andamos con las aguas en el cuello:
queremos no morir, no estar perdidos;
queremos ser la fuente del destello;
queremos descansar en los sonidos;
queremos ser autores de lo bello;
queremos ser efectos del Soplido.
Andamos con las muestras del dolor
sin arriesgarnos a sentir amor.
Glauco