a que alguien lo imagine en movimiento.
Espera un corazón que haga el intento
de ser un poco más y encienda el tacto.
Miramos cómo pasa el mundo entero:
ojos y vista forman el combate
entre el reflejo y el escaparate;
miramos como quien mira primero.
Quizás alguien encuentre en la quietud
de nuestros ojos lisos un motivo
para rogar que seamos de lo vivo
una nueva expresión. La plenitud
está en la sensación de ser mirados
mientras miramos para todos lados.
Glauco