El espejo jamás es fidedigno.
Otro espejo, también llamado signo,
describe algo distinto cada vez.
Cada vez somos alguien diferente.
Lo sabemos porque algo permanece.
No hay un beso que cada vez nos bese
similar, pero el beso es permanente.
Entre tanto saber, la paradoja
nos da más, nos da todo, nos completa.
Somos rey escondido en un poeta
reflectando la luz que nos arroja
con su espejo este mundo libre y grave.
Yo lo sé. Sé muy bien que nadie sabe.
Glauco