me envuelve de humedad, de tacto y frío.
El llanto de este cielo es llanto mío,
que baja pero al darme también sube.
Abona en las aceras y avenidas
el brillo de la luz de los faroles.
Ventanas redonditas de mil soles
deleitan el paisaje en sus caídas.
Neblina de cristal ante los ojos.
Insumo del añil y la burbuja
grácil del corazón que nos estruja.
Volumen diamantino en los rastrojos
de lluvia, sensaciones nos infunden,
mientras gotas y viento se confunden.
Glauco