Presentación

Presentación

jueves, 17 de septiembre de 2026

Anoche soñé con él

Anoche soñé con él.
¡Cómo soñarlo si cada
vez estoy más lastimada
y a mí misma soy infiel!

Quisiera poder odiar.
Poder odiarlo quisiera. 
Pero no sé otra manera
de verlo que no sea amar. 

Y me pregunto si acaso
él igual sueña conmigo. 
¡Qué desgraciado castigo

anhelar tanto el abrazo!
Amor: desdicha y derroche
que soñé con él anoche. 

Glauco

miércoles, 16 de septiembre de 2026

La repetición

La lluvia me urge a verla. Me toca la ventana. 
Me urge con impaciencia. No puedo detenerla.
Desde la más intensa, hasta la más temprana,
la lluvia me despierta, la lluvia me urge a verla. 

Se escuchan los destellos sonoros de los puntos 
acuíferos de arriba pegando contra el suelo:
una marcha de aplausos mojando los asuntos
del hombre y las hormigas, de la danza y el cielo. 

Se siente el más terrestre temblor en los oídos,
como un flujo de sangre pegado al corazón;
tormenta de misterios y tic-tac de latidos. 

El vidrio y mi mirada derraman la canción 
de aquella lluvia urgente gritando sus sonidos.
Me callo al escucharla con su repetición. 

Glauco

martes, 15 de septiembre de 2026

La pena y los nogales

Abrazando la pena y los nogales
desbórdase la miel-melancolía.
No sé, pero el brebaje que surgía 
le daba a nuestros pies huellas iguales. 

Andamos siendo miles de animales,
depende qué animal requiera el día:
podemos ser un oso en agonía
o un colibrí aleteando sus finales. 

Perdimos dos segundos contemplando
la miel y melancólicos volvimos
a ser todo el bestiario siendo mimos 

de un viento al que nos vamos abrazando.
En ese sitio el corazón se llena
del bien de los nogales y la pena. 

Glauco

lunes, 14 de septiembre de 2026

Regresa

Las flores se marchitan y el amor
sigue buscando cómo revivirlas. 
Hay tantas vidas, ¿has podido oirlas?
¿O vives para deshojar la flor? 

Los besos se deshacen y el silbido
que dejan aún musita los placeres. 
Hay tantas vidas, ¿todavía te quieres?
¿O vives dando un beso a todo el ruido?

Amar es un silbido que revive:
la pena, la súplica y la ausencia,
sirena que repica su presencia. 

No siempre lo pedido se recibe,
pero siempre lo dado nos regresa
ya sea en el sacrificio o la sorpresa. 

Glauco