Presentación

Presentación

martes, 9 de julio de 2019

Mr. Darcy

A mi madre por su pasado cumpleaños y que gusta en secreto de Fitzwilliam Darcy

¡Oh, ansiado y orgulloso caballero
que con tajante dicho has molestado
a la mujer que tienes a tu lado,
dime cómo se gana el alhajero

de sangre y emociones y bondades!
¡Dime si es necesario todo darle,
si debe uno en las sombras ayudarle,
para obtener más que sus amistades!

Ni tú ni yo sabemos de mujeres,
mas tú sabes ser un hombre galante
que ama y es prudente a cada instante.

Dime cómo es que tienes lo que quieres;
dime cómo es que tu corazón ve;
dime cómo te amó tu Elizabeth.

Glauco

lunes, 8 de julio de 2019

He sentido el amor

Ojalá hubiera muerto
antes de conocerte.
Pero te conocí
y estoy viviendo.

He visto las flores
nuevas, únicas,
como nunca antes las vi.

He olido tu boca
por todo tu cuerpo,
por todo mi cuerpo

He escuchado tus pasos
acompasarse a los míos,
venir tras de mí.

He tocado las cuerdas
de mi música
que siempre te canta.

He saboreado la noche
con todos sus sabores:
sabe a tu compañía.

He llorado la lluvia,
mi más profunda tormenta,
mi más grande pasión.

He gritado al cielo
que no lo necesito
porque te tengo a ti.

He deseado el momento
de darte todo mi amor,
y lo sigo deseando.

He repetido mil veces
los besos de gran amor
con suspiros sobre el viento.

He llamado a la cascada,
a los árboles y al sol,
a escuchar mi corazón.

He destruido los mundos
de mis ojos, de ti,
de todo lo que te di.

He abierto mis brazos
dándote un nuevo espacio,
dándote un nuevo tiempo.

He dedicado mis manos
a golpear las estrellas
para esculpirte en ellas.

He dolido en muchos sueños
y los he destrozado,
y siempre he llorado.

He apreciado todo
y siempre te pienso
cuando lo hago.

He mejorado mis labios
para que hablen de ti
y te besen desde lejos.

He apuñalado a la muerte
y enterrado su cadáver
tras un profundo amor.

He llegado a otra tierra
a sembrar nuevos frutos
que te alimenten.

He subido al campanario
y te llamo muy fuerte
para que me beses.

He aleteado en tu cielo,
besándote y sintiendo
todo tu gran amor.

He sentido el amor
más doloroso del mundo
y ojalá hubiera muerto
antes de conocerte.

He sentido el amor
más grande del mundo
y ojalá se eterno
y siempre pueda verte.

Glauco

sábado, 6 de julio de 2019

En las malas y en las penas

Jamás he estado en frente de las penas de guerra
pero siento muy dentro estallar los cañones
que nublan nuestro cielo y tapizan la tierra
de muertos y canciones.

Son abismos hambrientos los que crecen afuera,
duelen como el castigo injusto del infierno,
recuerdan a la herida que lleva la madera
junto al amor eterno.

El árbol también llora mirarse en la escopeta
que mata y no se tienta el alma cuando arroja
el fuego que deshace los versos que el poeta
plasmó sobre una hoja.

El árbol dio la hoja para decir amores.
También por ellos llora cuando ve que lastiman.
Hojas de cuadernillo son pétalos de flores
que a los dolores miman.

Vemos el agua y vemos que son siete los mares
mas son las mismas olas y son las mismas playas.
En la marea se pierden los gozos y pesares,
los aciertos y fallas.

En el mar no hay mentiras y tampoco verdades,
hay ritmo y movimiento mostrando la armonía
de los sueños soñados con tantas realidades;
compases de energía.

Las dunas del desierto se pierden a lo lejos;
una cama de fuego, una almohada de arena,
acurrucan los años de los calores viejos
que fundieron la pena.

Y entre viento y tormenta, rayos de sol sin sombra
y algunas rodadoras, se despoja el desierto
de sentido en la vida y de eso que lo nombra,
siendo un terreno muerto.

Lloran los ruiseñores en los bosques templados
todas las sensaciones de las hojas y ramas,
de los búhos y los zorros, por el tiempo olvidados
y también por las gramas.

Las ciudades pobladas, llenas de caminantes,
se arrojan al bullicio como quien se desprende
de todo en este mundo, lo vano y lo importante;
lo que vale se vende.

Caminos y avenidas llenas de vendedores
ambulantes, muy necios, que seducen al hambre
con nubes de solvente henchidas en olores
que producen calambres.

Casadas y solteras, viudas y abandonadas,
buscando las caricias de un hombre solitario,
salen de su vivienda de flores perfumadas
queriendo amor a diario.

Viejos y jovencitos, casados y solteros,
padecen el rechazo de los nuevos valores,
son sólo viento y sueño disfrazados de negro,
de recuerdos de amores.

Un niño callejero deseando comer pan
nos mira con deseo de que el hambre sea menos.
Cree que nos puede hablar, vernos como su igual,
pero somos más buenos.

Una rata rabiosa con un felino hambriento
pasan la tarde juntos contemplando el paisaje.
Esperan que la noche les devuelva el aliento
y les brinde un ropaje.

Cometas y hoyos negros, lunas, soles y estrellas
se pierden en el cielo, entre la luz y el miedo.
Hacen con nuestra mente, un trato, una querella,
le dan algo de cielo.

Escuelas y oficinas mueren sin un sentido
claro para la vida, negro para la muerte.
La gente se malgasta pues nunca han aprendido
a sortear a la suerte.

Hay algo de divino en todo lo existente.
Será que Dios no sabe que lleva en sí un veneno
negro y desgarrador, y no es sólo la fuente
de todo lo que es bueno.

El amor asesino revive al que lo lleva
fluyendo por las venas desde su corazón.
Lo sienta o no lo sienta, la vida siempre prueba
al que sufre pasión.

Todo está conectado causándonos dolores
Optimistas buscamos que la vida sea buena,
rechazamos la guerra y abrazamos las flores,
disfrazando la pena.

Glauco

viernes, 5 de julio de 2019

Vivirte y matarte

Entre vivirte y matarte
se me parte el corazón.
No sé cómo asesinarte
ni como darte calor.

Mi caricias y mis besos
matan mi boca carmín,
matan la fe de mis huesos,
también te matan a ti.

Vivo para socorrerte
y darle pena a tu vida.
Vivo estoy para dolerte,
dejándote destruida.

Entre matarte y vivirte
el corazón se me parte.
Pienso que deberías irte
pero no quiero dejarte.

Glauco