a acribillar las sombras del ocaso.
¡Es triste que la luz detenga el paso
de sombras y proyecte su ataúd!
No hay un solo color que sea marchito
ni un fuego que termine con el frío;
no hay luz que no asesine lo sombrío
ni sombra que no vaya al infinito.
Si algún día te despiertas y presientes
que el mundo se ha cansado de que existas,
ponte frente al espejo y busca pistas
de tu vejez (pistas intermitentes).
Cuando las halles libra una batalla
contra la juventud que sólo estalla.
Glauco
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