Presentación

Presentación

jueves, 4 de julio de 2019

La sombra

En una tarde como muchas tardes
sentí detrás de mí mi sombra.
Pero esta vez era cambiante,
era como si en realidad fuera otra.

Seguí con mis caricias a la boca
del Bartleby de Herman Melville.
Sentí mi sombra vuelta loca,
sentí mi soledad volverse débil.

¿Será mejor ya no pelear por nadie?
Me pregunté mientras callaba
eso que viene de la calle:
casi siempre palabras y miradas.

Sentí de nuevo que algo más me hablaba.
No sé si era de fuera o dentro,
pero sí sé que me miraba
como si me viniera desde adentro.

La mirada de aquel monstruo violento
se apoderó de la mía sin más
reparo, forzando el encuentro
de mi ser tranquilo con un ser voraz.

—¿Quién eres? ¿Cómo ganas? ¿Dónde estás?
Me preguntó, mordaz, la fiera.
— Sé que le temes a la verdad,
le temes a que ella no te quiera.

Esos dichos hicieron de la espera
un alimento para el monstruo.
¡No sé cómo demonios se alimenta!
¡Ni siquiera se siente como otro!

—¿El buen Bartleby también estaba solo?
Me pregunté por un momento
tranquilo en que lo sentí todo,
en que pude tomar un nuevo aliento.

De pronto un fuego entró en mí como el viento,
quemando mi ternura y mi ser.
Mi sombra tuvo un crecimiento.
Miróme desde arriba con gran poder.

Dijome que se llevaría mi doler.
Ofrecióme un trato de dolor:
arrancaríame de la mujer
a la que creía entregar todo mi amor

si yo reconocía que es un error
negar que estar solo es soledad.
La soledad es en sí un valor,
nos hace odiar y no necesitar.

Bartleby "El escribiente" empezó a hablar
como si fuera una persona:
— Sabes que te debes alejar
de todo lo que en vida te abandona.

Mi soledad, como niña gritona,
decíame que quería ser libre.
Pensé: "La soledad razona",
y acepté el trato con decisión firme.

Mi sombra se dispuso a destruirme,
y ya no era mía, era otra cosa:
una bestia que no se extingue,
bestia que al estar solo me devora.

No sé cuándo me llegará la hora,
pues come según su capricho.
Me prepara para que coma,
dándome desesperación y abismo.

Seguro es que ya no soy el mismo,
mi sombra ya no siento cerca,
ya ni hablo nunca con mi libro,
mi soledad está siempre despierta

y yo ya no soy soy, soy esta bestia.
Estoy solo, no hablo con nadie.
Mi propia existencia me detesta.
El problema es que nadie más lo sabe.

En una tarde como muchas tardes,
estoy sentado y no lo estoy.
Estoy sintiendo mucha hambre;
comeré a quienes me den su amor.

Glauco

miércoles, 3 de julio de 2019

Poema del gato

Bajo la luna plateada,
entre la noche y el día,
cantando con alegría,
se puede ver dibujada
una pequeña silueta
entre la sombra y la luz;
dibujo de un micifuz
que da imagen al poeta.

El descanso es bipartido
por una canción felina
que como empieza termina:
con un célebre maullido.
Así se va largo rato
entre canción y canción,
cerrando con emoción
con el Dueto de los gatos.

Glauco

martes, 2 de julio de 2019

Belicoso

Que estallen los cañones y las balas
cuando esté listo el campo de batalla.
Oculto está el amor en la atalaya
esperando a que enciendan las bengalas.

Avisan que la guerra ha comenzado,
que todo el campo se ha quedado yermo.
El fuego destructor es fuego tierno.
Son lo mismo el amante y el soldado.

Te tengo reservados dos disparos:
uno para que sepas de mi amor
y otro para que selles el dolor.

La guerra nos alcanza sin reparos,
nos pone frente a frente una pistola,
y empieza cuando nos decimos "hola".

Glauco

lunes, 1 de julio de 2019

Vuelta a nacer

Ayer nació de nuevo el sol
cuando te vi, cuando te vi.
Cuando te vi salió un destello,
¿salió de ti, salió de mí?
Salió de mí la inmensa gana
de mirarte aunque me ciegues,
de ver brillar tu cuerpo y ver
que tras tu piel brilla tu ser.
¡Qué bonito cuando nace el sol:
nace mi ser, nace mi amor!

Cuando nació el sol di un paseo
y por las calles olía a fresas,
no sé si habrá sido el recuerdo
de cuando vienes y me besas.
Fresas por aquí y por allá,
fresas en la calle y en tu cuello.
Y en el brillo ciego muerdo
la calle para poder llegar
a tu boca, a tu fresa, a tu gozar.
Besos de fresa y destello.

Ayer que te miré perdí los pies,
nació un nuevo camino mío…
Camino sin pasos y al revés,
entre más me alejo, más me río,
es que soy feliz porque me ves.
Tú me ves y ya no siento frío.
El camino nuevo es delicioso
pues no va a ningún lado
ni hace falta, en él hay todo.
Ese camino me tiene enamorado.

Cuando camino a tu lado
ya no me importa el destino,
ya va de mi mano, va conmigo,
va como costilla en mi costado
y me ama y me cuida. Me augura
un paso muy bien caminado,
una vida preciosa y pura,
un sueño eterno, amor soñado.
Todo lo nuevo perdura.
Todo lo nuevo es a tu lado.

Gracias mil por haber nacido.
Nació de nuevo el invierno.
Nació de nuevo el estío.
Todo nació y se hizo eterno.
Eterno el amor y el brillo
de la llama de tu fuego.
Viaja, sabe, vive el camino,
este corazón de fresas.
Quiere nacer donde has nacido
y morir cuando tú mueras.

Nació el cielo, nació el mar.
Nació el hijo de la vida.
Nació el deseo de llorar
por la vida merecida.
Nacieron las ganas de amar
a todo lo que existía,
ahora es nuevo, renacido,
llena de fulgor la vista.
Nunca jamás he vivido
tan feliz como este día.

Glauco