los conjuros del pasado
y aunque los ayeres crecen,
sólo hay un futuro dado:
todos los hombres fenecen
a pesar de haber andado.
No hay conjuros que regresen
del polvo donde han llegado.
Humanamente la tierra;
terrenamente el humano;
humildemente se aferra
a la expresión de la mano.
Trashumante de la sierra,
el hombre exhuma el arcano
secreto que en dios se encierra:
polvo somos; todo es vano.
Glauco
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