está en ver. Mirar y ver
no es igual; está negada
la inocencia de querer.
Buscar no nos garantiza
encontrar. Ni observadores
hallamos, mas con la prisa
de mirar se hallan amores.
La mirada es infinita
cuando, sin más pretensión,
susurra, pronuncia y grita
las pausas del corazón.
Ya no sabemos mirar.
Queremos hallar la nada.
Sería mejor enfrentar
el luto de la mirada.
Glauco
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