andar rápido en la vista
difusa de una autopista,
pero también andar lento
en los ojos del atento.
Sentir que soy invisible,
también que soy imposible
y al mismo tiempo sentir
que todos pueden vivir
en mi silbido inaudible.
Ser un silbido he querido,
infinita melodía
que entona la letanía
de memoria y va al olvido.
He querido ser soplido
que pueda fortalecer
al fuego y hacerlo arder;
cencio, respiro y vapor.
Desde que sé del amor,
del viento he querido ser.
Glauco
No hay comentarios:
Publicar un comentario