rondando nuestros pasos indistintos,
se dice que allí yacen los instintos
y las contradicciones del instante.
Pensamos que ahí pensamos. El amante
que somos se descubre en los recintos
de los otros, iguales y distintos,
donde se hace el amor en lo distante.
Somos remolcadores de lo incierto
y lo cierto que nunca se pronuncia;
contradicción los pasos nos anuncia,
labrando nuestra huella en el desierto
que surca y serpentea la magia amarga
llamada alma, también llamada carga.
Glauco
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