Sintiendo pasar el salto
del sonido en la cabeza,
sucede que la sorpresa
me hace presa de su asalto.
Suenan sílabas y letras,
crepitando mentalmente;
suenan en el diferente
silabario que perpetras.
Se escucha en ese sonido
la voz del que nunca calla
y que de silencio estalla,
es invisible al oído
y resuena en la llanura
de la vista… La lectura.
Glauco
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