siempre silbaba canciones
al son de supersticiones
superiores al sonido.
Azar, silencio y destino;
sustancias y sensaciones.
Sonaban los corazones
sinceros en el camino.
Soñé y no supe mi sueño,
sólo sé que hube soñado
en el sopor del callado
dormir, frunciendo mi ceño.
Soñé hasta llegar el día
y soñé que no sabía.
Glauco
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