dejado sobre la acera,
no sabe si lo han leído
o si una vista le espera.
Aferrado a ser feliz,
conoce el dolor temprano.
Es la enorme cicatriz
del arché de lo inhumano.
Escribe en nuestra mirada.
las lágrimas del secuestro
que el tirano con su espada
le impuso… Todo es siniestro.
Y no podemos salvarlo,
no hay nada en el corazón
para poder abrazarlo
sin sentir la perdición.
Nos hace falta leer
al lienzo con caridad
antes de que empiece a ser
parte de la tempestad.
Hubo algo que se perdió
con el flujo de la vida:
un abrazo, un girasol…
un algo que no se olvida.
Nos lo recuerda el mensaje
de ese lienzo desgarrado.
Somos tinta del ultraje
inicuo que lo ha golpeado.
¿Dónde encontrará el amor
la puerta para pasar
y ayudar con el dolor
que no se puede cargar?
Todos estamos perdidos:
fuimos lienzo, fuimos niño…
somos los niños dormidos
anhelantes de cariño.
Somos la pobre oración
que nos remite al comienzo:
con fe y con desolación
vive el niño; niña; lienzo.
Glauco
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