saborizante eterno del tropiezo.
No hay nadie que no sepa y esté ileso
de muerte, de perdón y de tributo.
Es imposible no desear saber,
por eso es que el tropiezo es necesario.
En Eva aquel genoma milenario
surgió para el dolor desde el placer.
Todo nos duele, todo, todo es don:
la entrega, la pasión, el sacrificio;
el gozo, los milagros, el oficio
de ser, de padecer la redención
desde la cruz. El fruto que ha brotado
es nuevo y sabe a miel para el pecado.
Glauco
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