la más delgada y frágil de tus ojos.
Me he dormido en tu amor y sus abrojos,
y aun ausente tu vista no me daña.
Más que amor en ti siento los temblores
de una tierra que estalla y se rehace;
esa tierra nos da una nueva fase
de colores, de olores y dolores.
Es muy fácil temblar cuando la tierra
en los ojos concreta la agonía
y nos lleva a lo eterno todavía.
El olor al dolor viene y se aferra,
en los ojos, la tierra, en su sonido,
donde al trémulo sueño estoy ceñido.
Glauco
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