he hallado la locura de estar quieto.
Tus venas en mis venas son internas
y así mi corazón ya está completo.
En la quietud las noches son eternas
y entre tú y yo besamos el secreto
del mal llamado amor; toda la vida
gozamos el capricho de esa herida.
Entre tus piernas siempre está el capricho
y entre mis piernas se halla la locura.
Andamos los amores que hemos dicho
en nuestras venas, flujos sin llanura.
Amándonos le dimos voz al nicho
de la lesión que nunca tiene cura.
Tu ser y el mío se abrazan en lo interno
del beso, el gozo, el velo… de lo eterno.
Glauco
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