ofende más que el desprecio.
¿Qué le pasa al corazón
cuando cree que tiene precio?
El agua no es suficiente
para quien sufre de sed,
ni el brillo resplandeciente
del sol contra la pared
le da luz al solitario,
mendigo de la mirada.
No le basta el calendario
a aquel que no tiene nada.
El vuelo del gorrión pesa
y la garra no desgarra.
La indiferencia nos besa
y no se yergue la parra.
No todo lo bueno es bueno.
O lo es y nos da igual:
vivimos entre el veneno
de la bendición neutral.
Glauco
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