dijo un señor a mi lado.
Volteé buscando en sus ojos
la fe de lo pronunciado.
No sé qué vi o si lo visto
era de mí o si era suyo.
Pero vi que estaba vivo
alegrándose en su orgullo.
El éxito perseguía
y podría decir, seguro,
que se hallaba haciendo fila
pa’ dominar el futuro.
Sus ojos eran de vidrio,
reluciente y transparente.
Dejaban ver el vacío
que oculta la demás gente.
Ojalá le sea posible
poner a raya a la muerte,
mientras en su mente dice
es para tontos la suerte.
Glauco
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