de todo sentimiento que nos viene
del premio de morir, del brote intenso
de no saber y ser muerte perenne.
Tal vez tras un error del sacerdote
al darnos nombre, somos uno mismo:
un vate, un docto astrónomo, un quijote;
un emisario errante del cinismo.
Tal vez hubo algo más en la escritura
de todas las canciones del conjuro,
que toda la pasión en sí perdura
y todo ser en sí es, en sí, inseguro.
Tal vez hay algo más en la certeza,
tal vez un ágil ojo, juez de aquello
que, tal vez, muere atado a la sorpresa.
Tal vez la incertidumbre es algo bello.
Glauco
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