la boca me sabe a menta.
Eres momento que muerdo
y que el olvido no cuenta.
Con la menta eternamente,
ando un imposible cuento.
No soy un hombre durmiente,
soy buscador de tu aliento.
Y tú me hablas.
Y tú me dices.
Y tú me lloras.
Y tú me quieres.
Y tú me abrazas.
Y tú me vistes.
Y tú me añoras.
Y tú me mueres.
Te contengo cada vez
que es como todas las veces:
vienes, me hablas y me ves
y yo espero que me beses.
No soy el mismo que intenta
encontrarse, yo me pierdo
en las sílabas de menta
cada vez que te recuerdo.
Glauco
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