Morir se ha vuelto costumbre
después de vivir atados,
no hay llaves, sólo hay candados
afianzados por la herrumbre
del hombre: la certidumbre.
Así, con la soga al cuello,
la vida pone su sello,
nos sujeta a todo mal
y se hace antinatural
habituarse a ver lo bello.
Glauco
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