me siento estremecido,
tan sólo tu ser quita
mi escudo malherido.
Eres tan simple y frágil,
tan fe, tan medianoche.
Tienes el beso ágil
que en sueños me di anoche.
Tu boca me derroca,
hace de mí su ave,
y lo que fue de roca
ahora es dulce y suave.
Glauco
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