parecen hacerse menos.
No hay hombres malos ni buenos,
tan sólo están las cadenas
que liberan las arenas
del tiempo y nos aprisionan
al recuerdo. No perdonan
los años a los lamentos.
Las penas son los intentos
del dolor y nos enconan.
Hay una ciencia profunda
de amar, de dejar de lado
el mal del enamorado
y que algo más nos infunda
el amor: la vid fecunda
del cielo hecho corazón
y el amor vuelto canción.
Creyendo en las cosas buenas
nunca son tantas las penas
para que no haya perdón.
Glauco
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