de la desolación emocional
que viene con el bien y con el mal.
En cada sensación, juro, te veo.
Somos antecedente del pecado.
Somos la consecuencia de la gracia.
Somos la conmoción de la desgracia.
Somos la redención, lo perdonado.
Y siendo eso que somos, somos vida:
sin meta, sin objeto y sin sentido;
tan sólo lo vivido en un latido.
No sé ni quiero verle una salida.
Quiero quedarme en ti cada momento
cuando el cosquilleo breve es lo que siento.
Glauco
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