una vez más en esta turbia historia.
Cuando te vi me hallé en toda la gloria
del mundo, del pasado y de la gente.
Mis dedos dibujaron la figura
labrada sobre el viento y bailoteaban
al son de tus andanzas, caminaban
yendo desde tu cuello a tu cintura.
Y allí, por la vergüenza, detenidos,
la historia me gritó “Tú eres el mundo”
y yo fui hasta tu boca en un segundo.
Mis labios encontráronse perdidos
en esa multitud de lo pasado.
Tu imagen al amor me ha presentado.
Glauco
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