y tú como una turba indiferente.
Mi amor es hoy canícula insistente
y el tuyo es mansedumbre de la fiera.
Algún día te amaré de un nuevo modo,
quizás como una rama asida al fuego.
Algún día me amarás cual nuevo riego
que en inmensa caricia toca todo.
Y todo cambiará como ha cambiado:
tu amor será bochorno y luego frío;
mi amor será creación, después vacío.
Cuando se vaya y haya regresado
será el amor lo mismo que ya ha sido:
riego, rama, canícula e himplido.
Glauco
No hay comentarios:
Publicar un comentario