Seguro es del sabor de una derrota
que sabe a gloria y en la gloria explota.
¿Será igual que la esencia del ardor?
La esencia del amor convierte en niño
a aquel que se olvidó de ser amante,
al odio inmenso lo vuelve gigante
y del gigante hace brotar cariño.
No es una sed, tampoco es una espina,
tampoco es una huella que es testigo
ni mucho menos vid atada al trigo.
Es una recreación que nos camina
por donde nunca nadie ha caminado:
la senda entre lo ingenuo y el pecado.
Glauco
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