Sabrá Dios si me convierta
en eso. Yo no sé cuando
besaste mi herida abierta.
Me has cubierto de tus miedos.
Ahora me dicen abismo.
Con la punta de mis dedos
me aferro a darte lo mismo.
Te comparto mis heridas.
Ahora te llaman lamento.
Puedes besar nuestras vidas
y morir en el intento.
No sé si nos amaremos.
No sé si seremos dos.
No sé si un día dejaremos
de herirnos. Lo sabrá Dios.
Glauco
No hay comentarios:
Publicar un comentario