se apresura porque arde,
porque derrite y desliza
las manos, la voz, la tarde…
Se arroja y se desespera,
se desgarra, se escabulle.
En el hervor reverbera
toda la carne que fluye.
En un trozo natural
la incandescencia se avisa
y lejos del bien y el mal
la pasión no tiene prisa.
Glauco
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