Un momento tras otro hasta el recuerdo
de la pálida boca
caminante
que el recuerdo imagina como roja.
Cada instante,
cada nueva vez que siento
tu vivir, vivo y siento que te muerdo.
Tú te fuiste y ya nunca pude verte.
Ya no puedo. No importa
que lo intente,
pero la vida es corta
y no quiero pasar la vida inerte
sin poder en mis labios retenerte,
aunque sea entre los labios de mi mente.
Yo me he ido
y aun ido me hallo vivo.
Me hallo vivo aferrado al movimiento
de tu boca
que yo recuerdo roja
y que, pálida, es rama de olivo
entre aquello que afirmo haber vivido
y el recuerdo venido del momento.
Glauco
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