Todo lo que pasa es verde,
pasa verde y muy veloz.
¿Son los mil ojos de Dios
que ven lo que no se pierde?
Si, acaso, me está mirando,
quiero saber qué me ve.
Allí radica mi fe:
en saber qué está pasando
y en saber que no me alcanza
la fuerza para saberlo.
Solamente puedo verlo
con un halo de esperanza,
un halo que gira y gira
mientras lo verde me mira.
Glauco