en algún trozo del mundo
me trae consigo un profundo
sentido de andar tras cada
lugar donde, enamorada,
te encuentras pensando en mí.
Tu existir dice que sí
a que yo pueda buscarte.
Porque existes puedo amarte
estando tú allá, yo aquí.
Soy ciego de los demás,
sólo veo las maravillas:
las ramas y sus orillas
lanzando a aletear la paz,
las hambrunas del jamás,
la sed del agua salada.
Puedo buscarte en Granada
en el río Congo o en Lazio,
o en ese trozo de espacio
donde tú estás acostada.
Glauco
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