que ya no soy la vela que la espera.
Soy viento que reaviva de la hoguera
lo que a su misma vez la ha comenzado.
Avísale a la guerra que he llegado,
que soy la vela que se hizo guerrera.
Soy viento que reclama por la espera
de la esperanza que el vivir me ha dado.
Peleo para que no crezcan peleando
las velas del santuario y las posadas,
para que surjan guerras renunciadas
y los guerreros nunca sepan cuándo
se hicieron viento domador de rosas
y fueron nuevo fuego tantas cosas.
Glauco