a lo que llamamos casa:
con una vagancia escasa;
tras un largo trajinar.
Ambas son formas de amar.
Una nos da cercanía
para amar la lejanía
y la otra nos aleja
de odiar lo que nos aqueja:
la razón de un nuevo día.
Es necesario volver
a casa. Es innecesario
partir a un nuevo escenario.
Todo tiene que doler.
Nadie tiene que perder
todo lo suyo. Es fraterno
el ayer, el hoy interno
y el mañana. Todo ser
es alguien que quiere volver
pretendiendo el hombre eterno.
Glauco
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