hacia mí lo que se va.
La senda no se detiene
o soy yo quien siempre está.
En la erosión de mi piel
contra el tiempo se me anida
la pasión y la vejez;
siento acabarse mi vida.
No existe lo relativo,
tan sólo existe el misterio
infinitamente activo
que no tiene cementerio.
Del tiempo yo no sé nada,
no tengo llaves del hoy.
Cuando siento su llegada
no entiendo si viene o voy.
Glauco
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