sube y baja nuevos pasos
y con ellos va a los trazos
en la vista, unas alertas
de que no habrá vías desiertas.
Todos van a algún lugar.
Nadie se quiere quedar.
Muchos se quedan por fuerza,
otros no, mas la perversa
pasarela hace pasar.
Todo queda y todo pasa.
Esa es la disposición:
la eterna repetición.
Venimos de nuestra casa,
compartimos nuestra hogaza,
la hiel, la falta de escuela,
el sonido y la quiniela
entre lo malo y lo bueno:
la naranja pasarela.
Glauco
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