Me detiene la sombría
obsesión de cada día
de saber que no sabía
y no saber que sabría.
Detenido me pregunto
si todo mundo anda junto
o cada quien en su asunto
esperando a ser difunto.
Invadido por la duda
más aguda pido ayuda
ante un mundo que se escuda
bajo una verdad desnuda.
La verdad es que no hay dios
que pueda ayudar a dos
sin tener la misma voz,
y acaba diciendo adiós.
De ese dios yo me despido
y de este mundo escondido;
no quiero estar detenido
a pesar de un no saber sombrío.
Un último verso vivo.
Glauco
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