que se cruza con la fidelidad.
El amor recrudece en soledad
y se zurce a un futuro que asegura.
Una espera tejida a dos decenas.
Cuatro lustros de amor no recibido.
Veinte años de andar tras lo perdido.
Una reina, un telar y sus cadenas.
Al final, en la espera se ha quedado
eso que se conoce como honor
y ha pasado a poder llamarse amor…
En la ruina Penélope ha quedado,
siendo fiel al tejido, perpetuando
que el amor que es amor no sabe cuándo.
Glauco
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