de muerte y desolación.
Cuando desperté seguía
prendido por el calor
de saber que tanta muerte
no es tan sólo un sueño horrible,
es lo que la gente siente
cerca cada día que vive.
Yo miraba y escribía
la desdicha y el horror
de estar en la pesadilla
pero cuando llegó el sol
el horrible horror seguía
y no pude no escribir
de este mundo en agonía,
lo que llamamos vivir.
Casi todo se nos muere,
todo menos las palabras
y antes de que el horror llegue
escribamos la esperanza:
no acaban las maldiciones
ni el mal ni la villanía
pero aman los corazones
viviendo en la pesadilla.
Glauco
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