y los mueve a pesar de que estés lejos.
Entonces, cada vez que siento el viento
yo te siento y sonrío… Yo te veo.
En mi tosca sonrisa (ojos y boca)
siento un fuego quedito que sonroja;
siento un fuego contento que me brota
de tu risa estridente y armoniosa.
Despacito crepita tu alegría
y al momento la mía también crepita.
Tu sonrisa es una flamita viva.
Tu fuego y tu cabello en mi sonrisa
aviva un algo más que me suspira
y llena mi existir de valentía.
Glauco
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