siendo una desconocida
quería que todo te hablara
de las inquietudes de mi vida:
puros libros, puro cine,
puras chelas, puro amor,
puros chistes, puro chisme,
puro estro bestial, puro dolor…
Pero tú eres más callada
y aun así querías oírme
como si en mí la palabra
se volviera pura tierra firme.
Pero no te diste cuenta
de que hablé pa’ hablar contigo
porque tú eres esa tierra
donde puedo vivir sin abrigo.
Me estallaste vagabundo
y me viste maravilla:
ocaso, contraste oscuro,
sentada a mi lado en esta orilla.
Hoy ya vives conmigo
y me sigues preguntando
por qué a tï y yo te digo
que todo es porque estamos hablando.
Glauco
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