y creen que beben la vida.
Sus labios inoportunos
cercenan a la bebida,
dejando para los tunos
la sed y en ella la herida
de querer beber el agua
y quemarse con la fragua
de morirse caminando
y sin poder saber cuándo.
Pero tienen que beber,
y de hecho todos tenemos…
Tenemos sed de poder
(un poder que nos debemos)
renegar contra el nacer
y contra lo que queremos.
Agregamos y agregamos
un amor que no buscamos.
Y mientras todos morimos
de un agua que no bebimos.
Glauco
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