Presentación

Presentación

jueves, 5 de septiembre de 2019

Cancioneros

Las canciones son inventos,
reflejos que hay en el alma,
se mueven como la palma:
intercambiando momentos
entre rápidos y lentos.
Son palabras y sentidos
de muchos sueños vividos,
lo mismo cantan tristezas
que alegrías y peripecias,
doquiera que hayan salido. 

Imponen a la mujer
como una figura buena,
ya sea para aguantar pena
o para poderla oler.
Nos enseñan a querer
y a beber con desenfreno
cuando en un ambiente ameno
le dan forma a la mirada
que, mirando enamorada,
cree reconocer lo bueno. 

También tocan la experiencia
de la vida cotidiana,
la ven desde la mañana
hasta llegar la presencia
de la noche y su inconsciencia.
Hablan de niños y adultos,
de bárbaros y hombres cultos,
de sepelios y parrandas,
por eso cuando se cantan
se hace evidente lo oculto. 

Hay cantares de protesta
que nacen de que lo hombres
ya no quieren vivir pobres,
quieren recibir respuesta
de un mundo que los detesta. 
Otros buscan otras vías
y cantan filosofías,
cantan sobre sus visiones,
que más que buenas canciones
parecen buenas poesías. 

Al ritmo de cumbia y salsa,
de candombe y vallenato...
el cuerpo deja el quebranto
y para bailar se alza,
de la pena se descalza;
también hay huayno peruano,
joropo venezolano,
en Argentina está el tango,
en México está el huapango
y en la isla el son cubano. 

Inventamos muchas cosas
para hablar del universo,
lo acomodamos en versos
hechos de letras hermosas
y a veces también en prosa. 
Muchas cosas inventamos
pa' hablar de lo que queramos;
de todo lo que dijimos
la mayoría no lo vimos
pero sí que lo soñamos. 

Glauco

miércoles, 4 de septiembre de 2019

El vasallo

Hace tiempo un caballero
dejó su yelmo en la mesa
y salió al abrevadero
por su caballo Cereza.
Su caballo había escapado
y todos rieron de él,
cuando regresó a comer
su yelmo se había extraviado.
Sin su casco y su caballo
se arrebató la armadura
convirtiéndose en vasallo,
renovando su figura. 
Se alejó de su lugar
poniéndose bajo el yugo
de cualquier señor feudal
que le diera un nuevo mundo. 
En la casa de su amo
limpiaba algo parecido
a lo que un día fue su yelmo,
ese que ahora está perdido.
Al acercarse al establo
se encontró una gran sorpresa,
ahí estaba su caballo,
su fiel amigo Cereza.
Pudo haber recuperado
su vida caballeresca,
pero ya había abandonado
su armadura en la taberna.
Así siguió con su vida
buscando un nuevo sentido
que deshiciera la herida
de lo que antes había sido. 

Glauco

martes, 3 de septiembre de 2019

Cuando niños

Cuando niños,
estalactitas verdes
derriten risa en los pasos,
ya crecido,
a la risa dan muerte,
espadas de terzo pasto;

hacen ruido
estrellas tintineantes
vestidas de noche y sol
amarillo,
como si fuera sangre
surgida de su labor. 

Cuando niños,
las calles son un desierto
de papás y de mamás;
no hace frío,
por más que seduzca el viento
a los deseos de jugar;

son los ríos
hilos que tejen el manto
de agua que llamamos mar.
Cuando niños,
jamás sabemos cuándo
dejaremos de soñar

divertidos
para empezar a morir
mirando la realidad
de los vivos.
Cuando niños el sufrir
es un juego y nada más. 

Cuando niños,
todo ser es varias cosas,
toda cosa es varios seres,
nos reímos
de las tragedias graciosas
y lloramos los placeres. 

Glauco

lunes, 2 de septiembre de 2019

Gira y gira

Algo se convirtió en lo que no era:
la esclavitud se convirtió en trabajo,
ser lo más alto se hizo lo más bajo
y la mentira se hizo verdadera.

Verdad es que entre hombres y mujeres
no hay una diferencia sustanciosa,
pero como la vida es mentirosa
se ve la diferencia en los deberes. 

Debemos, en la vida, todo verlo
aunque eso signifique no ver nada
de todo lo que cruza la mirada. 

Miramos la verdad y para hacerlo
la convertimos en una mentira
que a nuestra conveniencia gira y gira. 

Glauco