Presentación

Presentación

lunes, 6 de noviembre de 2023

Cuánto tiempo

 
¿Cuántos días han pasado
desde la última vez
que te miraste los pies
y te supiste cansado? 

Largo tiempo has caminado
hacia enfrente y al revés,
a veces la luna ves
y otras veces ves soleado. 

¿Cuánto tiempo has descansado
de lo que es y no es
para enterarte después
que en descanso no has estado? 

Largo tiempo te has sentado
a la sombra del ciprés,
a la orilla de la mies,
aún sintiéndote agotado. 

¿Cuánto tiempo has preguntado
con un genuino interés
los efectos del jerez
con que te has emborrachado? 

Largo tiempo te has callado,
símbolo de madurez,
porque sin saberlo crees
que alguien ya te ha contestado. 

No sé cuánto tiempo he dado
preguntando lo que es,
lo que será y lo que fue.
Mi tiempo no ha terminado. 

Glauco

viernes, 3 de noviembre de 2023

Moriremos

 

El optimismo es fingido.

No se puede sonreír

sabiendo que hemos vivido

nada más para morir. 


Quizá el consuelo se halla

en saber que moriremos.

Si algún día la tierra estalla,

nosotros estallaremos. 


Hay que vivir cual si el mundo

mañana fuera a estallar,

no porque sea más profundo,

sino porque es más real. 


Si el mundo mañana fuera

un vacío en el universo,

ninguno andaría allá afuera

recitando amor en verso,


y carentes de optimismo,

con pena o resignación,

caeríamos en un abismo

de nuestro frío corazón. 


Hay que vivir cual si el mundo

mañana fuera a estallar:

vivir como un vagabundo

que nadie quiere matar. 


Glauco

jueves, 2 de noviembre de 2023

Los muertos

 
¿En qué somos diferentes?
¿En qué nos diferenciamos?
¡Ignoramos a la gente,
pero en realidad amamos! 

Es mentira milenaria
que somos carne distinta,
la realidad necesaria
está dictada con tinta:

"Somos solamente un paso,
una fugaz esperanza,
de la vida la venganza.

Sólo somos un fracaso."
Y el sol alumbra los huertos
que llenan vivos y muertos. 

Glauco

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Paz sin dar guerra

 
Hubo una vez una tierra
en la que nada pasaba,
no había paz ni había guerra,
ni muerte, ni fiesta brava.

Era tierra del respeto
de rechazo al radical,
de segregar al violento
mucho peor que a un animal.

"Toda vida es respetable,
lo mismo que toda idea"
dice el humano alienable
de mentalidad atea. 

Todos pedían respetar
mientras vivían sin honor.
—Yo preferiría matar 
en el nombre del amor

si así es posible salvar
a los hombres del horror,
que andar diciendo "respeta"
sin saber (palabra escueta).—

—No se trata de vivir
sin dificultad alguna,
esto de aquí es pa' morir
luchando contra la hambruna

de educación, de belleza,
de valor y libertad,
es volarse la cabeza
por la propia voluntad.—

Todos en ese país
buscaban felicidad,
pero el hombre no es feliz
si no se anima a pelear. 

El discurso de la paz 
es un discurso gastado.
Es necesario dar más
pues aún no nos han matado. 

¡Viva México, cabrones! 
¡Qué viva el planeta tierra!
¡Qué mueran los agachones
que quieren paz sin dar guerra! 

Glauco