Aún recuerdo las palabras
que recuerdo que dijiste
la última vez que te vi,
la vez que todavía hablabas,
cuando no estuviste triste,
cuando estuvimos aquí
tomando una michelada
escarchada con alpiste
y no queríamos sufrir.
Ese día nos despedimos.
Me dio mucho gusto verte
porque te veías contento.
Ese día estuvimos vivos
y seguimos… ¡Mala suerte:
ahora siempre te encuentro!
Te encuentro yendo conmigo
desde el yacimiento inerte
del amor de tu recuerdo.
Tu presencia aún no se acaba:
aún recuerdo las palabras.
Glauco