se muestra como el cielo, pero creo
que es algo más secreto, algo que veo:
un cúmulo de espejos y reflejos.
Ventanas suspendidas en guirnaldas
que brillan en bandadas y se apagan
con las alas de las nubes que nos llagan,
y que ingratas nos ponen sus espaldas.
Estamos confundidos con los ruidos
de vivos que se acaban sus respiros
entre místicos vicios de papiros.
Los ruidos han sido sustituidos
por mirlos que navegan el recinto
de luces, de destinos y de instinto
Glauco
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