se revive la historia sempiterna:
uno y otro, oponentes, lucha eterna;
en la esfera: la vida concentrada.
Nueve falso, difícil delantero.
Medio campo, dominio del artista.
Defensa majestuosa que resista
los dardos que asesinan al portero.
El galope le da sabor a gloria
al juego como si fuera la vida.
Es mil veces mejor vida fingida
en esas sensaciones de victoria,
mas la derrota siempre nos regresa
el juego verdadero a la cabeza.
Glauco
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