aullando en la ventana de las letras.
Suena el amor igual que las miradas
radiantes al recuerdo transportadas.
Suena el amor igual que las sesiones
espiritistas sin sus oraciones.
Suena el amor que vive en la afonía
gritando por las lágrimas del día.
Donde suena el amor, suenan los muertos;
en polvo, en donde no hay ojos abiertos.
Donde suena el amor, suena el hervor.
Suena. ¡Suena! ¡Suena siempre el amor!
Glauco
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