Exhala la luz del sol
e inhala el soplo de alcohol
que se desprenden del suelo.
Siempre está dormido el viejo.
Tirita sus muchos años
y descansa de los daños
que le demostró el espejo.
Siempre está dormido el beso.
Seseando pasa la noche
y lo aprisiona el reproche
de la pasión sin exceso.
Siempre está dormido el mal.
Sueña con un viejo amor
y confunde en el sopor
a sí y a lo natural.
Así, todo lo vivido
serpentea con la añoranza
de vivir con esperanza.
Todo siempre está dormido.
Glauco
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