se puso en condiciones de existencia.
No existe una doctrina o una ciencia
que invente la salida de ese abismo.
Se llenan nuestros dedos de vergüenza
al no saber qué hacer con el invento.
Él deja al corazon en lo violento
y la violencia en nuestro ser comienza.
Y no hablo de una máquina potente
ni menos de un sistema sempiterno.
Aquel invento es un motor interno
que ha condenado a todo lo existente
a un desnivel, un sueño y un dolor.
La libertad violenta del amor.
Glauco
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