no se evapora la sangre
ni el llanto y haciendo daño
está lo triste del hambre.
Por eso todo se muere.
¡Morir! ¿Quién morir no quiere?
Pesa el sol en el sudor,
pesa y mata los deseos
de caminar. El calor
es el sabor del destierro
de los desaparecidos
ni encontrados ni perdidos.
Y la muerte hace cosquillas
desde lejos a los todos
solitarios-maravillas.
Y la muerte hace destrozos.
Todos se mueren por eso:
la lluvia y su vapor grueso.
Glauco
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